Por una Policía Nacional al servicio de la ciudadanía

Reflexión. – El descontento y la desconfianza de gran parte de la población hacia la Policía Nacional no es un secreto. Día a día, somos testigos de situaciones que, en lugar de generar seguridad y protección, provocan temor y frustración. Es por esto que, urge un llamado al director de la Policía Nacional, mayor general Ramón Antonio Guzmán Peralta, para que reencauce la estrategia actual y logre un entendimiento razonable entre los agentes del orden público y la sociedad que juraron proteger.
El verdadero rol de un policía es servir y garantizar la paz social, no generar un temor colectivo a los ciudadanos. Para que este ideal se materialice, es imperativo que los agentes comprendan con exactitud su función dentro de la institución y, más importante aún, su rol como servidores de la comunidad. «No se trata solo de aplicar la ley, sino de hacerlo con empatía, profesionalismo y un profundo respeto por los derechos humanos de cada dominicano».
Para lograr este cambio de paradigma, se requiere una reestructuración profunda, que debe iniciar con una revisión y actualización de los programas de capacitación. No basta con el entrenamiento físico y táctico; es crucial invertir en la formación ética y social de los agentes. La policía debe diseñar e implementar programas que los orienten sobre sus verdaderas funciones, enfatizando la importancia de la cercanía con la comunidad, la resolución pacífica de conflictos y la mediación como herramientas fundamentales de su labor.
Esta transformación no puede ser solo de arriba hacia abajo. El director general debe tender puentes y buscar un acercamiento genuino con las instituciones claves de la sociedad organizada. Es fundamental escuchar de cerca las inquietudes de los ciudadanos a través de las iglesias, las juntas de vecinos, las organizaciones comunitarias y otras plataformas. Estos encuentros permitirán una retroalimentación valiosa que servirá para identificar las fallas, corregir las estrategias y buscar salidas alternativas a los conflictos que hoy deterioran la relación entre la policía y la población.
Señor director, no es solo ir al sector Capotillo a acompañar al presidente Abinader y a la ministra de Interior y policía Faride Raful, y decir que la criminalidad está en 0%. ¿Bajo cuales alegatos?. No, distinguido general, es también ver las anotaciones planteadas en esta reflexión que le invito a entender.
Cuando los agentes se sienten parte de la comunidad y la ciudadanía los percibe como una garantía de paz y seguridad, se rompe el ciclo de desconfianza. Una policía capacitada, orientada a servir y con un liderazgo que promueve el diálogo, se convierte en un pilar indispensable para la democracia y el desarrollo social.
Es tiempo de actuar. Es tiempo de construir una policía que sea el reflejo de una sociedad que aspira a vivir en un clima de paz, respeto y armonía. La labor es ardua, pero el resultado debe ser, una convivencia pacífica y una institución policial al servicio de la ciudadanía, sin duda valdrá el esfuerzo reflexionar y actuar.
Por: Julio A. Ledesma.
