Luis Días, Sergio Vargas y su inmadurez

 Por: Julio Ángel Ledesma, Jurista y Analista Social

La historia de la música dominicana está cimentada sobre los hombros de gigantes que, con su rebeldía y autenticidad, forjaron nuestra identidad sonora. Uno de esos pilares es, sin duda, Luis «Terror» Días. Por ello, resulta no solo lamentable, sino profundamente imprudente, que, en un escenario diseñado para exaltar su legado, la voz de Sergio Vargas se alzara no para sumar honores, sino para lanzar dardos impregnados de un resentimiento que parece haber estado guardado bajo llave durante años.

​Un ataque inoportuno al «Más Allá»

​Es inaceptable que se utilice un acto de reconocimiento a la figura de Luis Días para ventilar quejas personales que hoy carecen de réplica. Las declaraciones del «Negrito de Villa» se percibieron como el cobro de una deuda pendiente con alguien que ya no puede defenderse; un ataque lanzado al más allá contra un artista que se fue sin adiós ni despedida y que, al parecer, Vargas no tuvo la gallardía de enfrentar en vida con la misma vehemencia.

​Utilizar un micrófono frente a un público que busca celebrar la genialidad de un compositor para denostar su persona es un acto de inmadurez emocional y artística. Las aseveraciones de Sergio fueron inmerecidas, especialmente considerando que el «Terror» es una figura que ya pertenece al patrimonio cultural del pueblo dominicano.

​La grandeza de Luis Días vs. la mezquindad del momento.

​Luis Días no fue un artista convencional. Su obra es un compendio de nuestra antropología musical:

​Innovación: Fusionó el rock con el merengue, la bachata y el folklore.

​Identidad: Rescató ritmos olvidados y los elevó a la categoría de arte universal.

​Legado: Sus composiciones siguen siendo la escuela de las nuevas generaciones de músicos alternativos y populares.

​Cuando un artista de la talla de Sergio Vargas quien también ha hecho grandes aportes a nuestra música cae en la ligereza de criticar a un colega fallecido en su propio homenaje, empaña su propia trayectoria. El rencor es un equipaje pesado que no debería tener espacio en las celebraciones de la cultura.

​Hacemos un llamado público a Sergio Vargas y a cualquier figura con acceso a los medios: la memoria de quienes ya no están se respeta.

 1.  Separar lo personal de lo artístico: Si existieron diferencias en vida, la muerte debe traer consigo el silencio o el perdón, no la diatriba pública.

2.  Exaltar el aporte: En los actos de homenaje, el foco debe ser siempre la obra, el talento y los aportes dejados al país.

3.  Responsabilidad social: Como referentes culturales, los artistas tienen el deber de inspirar a las nuevas generaciones a través de la unidad y el reconocimiento del mérito ajeno.

​El «Terror» se fue, pero nos dejó un tesoro musical incalculable. Es hora de que Sergio Vargas comprenda que la verdadera grandeza de un artista no solo reside en su voz, sino en la nobleza de su espíritu y en el respeto sagrado por aquellos que, como Luis Días, ya son inmortales.

One thought on “Luis Días, Sergio Vargas y su inmadurez

  1. Entiendo que eso es echar leña al fuego. A la familia se le acepta pero más de ahí, es un atrevimiento, impulsar la mala convivencia; este tiempo es para lo contrario, conciliar. Del único que pudiéremos recibir respuesta o aclaración, si tiene, es de Sergio.

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