
Estados Unidos.-Los esfuerzos de última hora de Estados Unidos por encauzar un acuerdo con Iránantes de la prevista llegada de Donald Trump a China la semana que viene sugiere que Washington busca evitar que la crisis de Ormuz lastre una reunión con Xi Jinping en la que se abordarán focos de tensión bilateral como el comercio o la tecnología.
El acercamiento entre EE. UU. e Irán, que según la cadena CNN se aproximan a un acuerdo sobre un breve memorando para poner fin a la guerra, coincide con una visita esta semana a China del canciller iraní, Abás Araqchí, la primera desde el inicio del conflicto.
Durante su encuentro ayer con Araqchí, su par chino, Wang Yi, afirmó que la región se encuentra en un «punto de inflexióndecisivo», después de que China hubiese advertido que la situación en torno al estrecho Ormuz, clave para el comercio energético, marcaría la agenda de la visita de Trump (14-15 de mayo, según Casa Blanca) si la vía seguía bloqueada.
Por su parte, el canciller de Irán, que depende de las compras de petróleo de China, su mayor importador, afirmó al ver a Wang que la reapertura del estrecho de Ormuz podría resolverse «lo antes posible», en señal de complicidad con Pekín, su mayor socio comercial y con quien en 2021 firmó un gran acuerdo de cooperación.
Una guerra incómoda para Washington
Mientras China se anota un tanto al presentarse como mediador en el conflicto-tras mantener hasta ahora un perfil bajo e ir de la mano de Pakistán, el gran pacificador público-, para Comfort Ero, presidenta de International Crisis Group, la guerra ha reforzado la imagen de Estados Unidos como una potencia «desestabilizadora».
En cambio, China aparece como un actor más «predecible«, aunque sea por comparación, añade Ero.
Además, Trump, quien ya pospuso en marzo el viaje previsto entonces a Chinapor la guerra, ha tratado de rebajar cualquier idea de choque con Pekín en torno al conflicto y afirmó esta semana que Pekín no ha desafiado a su Administración en cuanto a Irán, al tiempo que volvió a destacar su «muy buena relación» con Xi.
El líder republicano sostuvo que su par chino ha sido «muy respetuoso», citando la dependencia de China del estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 45 % de las importaciones de gas y petróleo que recibe la segunda economía mundial.
