Artículo. – Es importante entender que tragedias como las que han ocurrido en los últimos días en el país, como la de padres que decidieron terminar con la vida de sus hijos. Y en el caso particular; la madre que terminó con la vida de ella. Son situaciones que no suceden de la noche a la mañana. Estas personas debieron haber pasado por un proceso emocional de sobrecarga o de crisis para llegar al extremo de quitarle la vida a sus propios hijos.
En el caso de la mujer, terminar con su vida ella misma luego de haber cometido el hecho de envenenar a sus tres vástagos y dejar una carta en la que se refleja la angustia que estaba viviendo o lo que ella interpretaba como angustiante, porque dice: “Yo no quiero dejar a mis hijos en un mundo tan cruel, yo no puedo, esto es demasiado para mí”. Su determinación nos alerta de que ella estaba viviendo una carga emocional, que ella sentía que no podía más, tal vez ella estaba viviendo con un trastorno depresivo, una crisis dicotómica o estaba sobrepasando una situación familiar de pareja.
Llama mucho la atención que generalmente estos casos los vemos, son observados por vecinos y familiares. Vemos las peleas, las amenazas, las situaciones, la alteración de la persona y no hacemos nada para ayudarle. Tenemos que ser más sensibles con lo que está pasando alrededor de nosotros ante la gente que está pidiendo auxilio con sus actitudes; cuando utiliza alguna droga, cuando está peleando con todo el mundo, cuando está teniendo conflictos constantes, cuando ya no quiere hablar, cuando expresa palabras de que ya no puede más. Ser empáticos, prestarles atención y acompañarles. Estos casos nos dejan lecciones muy tristes, pero también muy importantes. Tenemos que dejar de vivir como si no nos importara lo que le pasa al otro. Observar, acompañar y ayudar.
República Dominicana necesita hacer un alto a minimizar la salud mental y prestarle atención, «porque verdaderamente estamos en una crisis».

