La muerte en la UASD y la malaria de la violencia

Por: Julio Ángel Ledesma jurista y analista social

​La reciente y lamentable tragedia ocurrida en el campus de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde un humilde servidor de seguridad perdió la vida a manos de un individuo que se negó a acatar las más elementales normas universitarias, no es solo un suceso aislado; es un doloroso síntoma de una enfermedad social que corroe los cimientos de nuestra nación: la violencia desbordada. Este hecho, que enluta a una familia, a la comunidad universitaria y al país entero, nos confronta con la cruda realidad de que la intolerancia y el desprecio por la autoridad y la vida humana se han convertido en una especie de malaria que se propaga por doquier.

​El vigilante, en el cumplimiento de su deber, representaba el orden y el respeto a las reglas que permiten la convivencia civilizada en un espacio académico. La pérdida humana de este humilde ciudadano por un acto de pura y simple rebeldía armada es un mensaje escalofriante sobre cómo la falta de sujeción a la ley puede derivar en la más fatal de las consecuencias. Un centro de estudios, el templo del saber se ha transformado en la escena de un crimen que deja a nuestro país muy mal parado, proyectando una imagen de ingobernabilidad donde la vida de un trabajador vale menos que la voluntad caprichosa de un infractor.

Mecanismos de prevención para fortalecer el campus y la conciencia

​Para evitar que hechos tan lamentables se repitan, es imperativo que las autoridades universitarias y nacionales implementen una serie de mecanismos de prevención robustos y multifacéticos.

​Reforzamiento de la seguridad y la tecnología

La seguridad debe contar con la formación adecuada no solo en defensa y protección, sino en manejo de conflictos y mediación, por lo que se debe hacer una mayor inversión en personal capacitado.  

​Control de Acceso Riguroso

Implementar tecnología de punta para el control de acceso de vehículos y personas, con registro estricto y escaneo disuasorio. La universidad debe ser un espacio blindado contra las armas.

​Monitoreo 24/7

Aumentar significativamente la cantidad y calidad de las cámaras de vigilancia en todo el campus, con un centro de monitoreo activo y respuesta inmediata.

Cultura de Convivencia y Regulación

​Promover una cultura de la paz, el respeto a las normas y la tolerancia entre todos los sectores de la comunidad universitaria: estudiantes, profesores, empleados y visitantes. Se debe educar en que el campus es un territorio de paz.

​Protocolos de Cero Tolerancia

Establecer y divulgar de manera clara y visible protocolos de «Cero Tolerancia» ante la posesión de armas de fuego y cualquier acto de violencia. Las sanciones deben ser rápidas y ejemplares, incluyendo la expulsión inmediata del homicida y la remisión a las autoridades judiciales.

​Apoyo Psicosocial

​Crear mecanismos para la identificación de individuos con patrones de conducta violentos o problemas de salud mental, ofreciendo apoyo psicológico y psiquiátrico, y estableciendo rutas de acción para la seguridad.

Identificación de Riesgos

​El campus universitario, como microcosmos de la sociedad, debe ser el primer lugar donde se erradique esta «malaria» de violencia. La prevención es la única vacuna efectiva.

Proceso con Celeridad

El proceso judicial debe llevarse a cabo con la celeridad que el caso demanda. La sociedad observa y necesita la certeza de que este crimen no quedará impune ni inmerso en el olvido. La aplicación de todo el peso de la ley contra el responsable es fundamental para restablecer la confianza en el sistema de justicia y enviar un mensaje inequívoco: la vida de un ciudadano humilde vale tanto como la de cualquier otro, y quien atenta contra ella, enfrentará las más severas consecuencias.

Investigación Exhaustiva

Exhortamos a las autoridades del Ministerio Público a realizar una investigación minuciosa y sin dilación, agotando todos los recursos para establecer la verdad y la responsabilidad penal.

El Rol Ineludible del Ministerio Público Contra la Impunidad y el Olvido

​Finalmente, este suceso exige la actuación inmediata y contundente del Ministerio Público. La justicia no solo debe ser expedita, sino visible.

​La muerte de este joven servidor de seguridad es una herida abierta en el alma nacional. Es hora de dejar de lamentar y comenzar a actuar con determinación para que la autonomía universitaria no se confunda con la anarquía y para que la justicia, con rostro firme, demuestre que la violencia no tiene cabida en nuestro país. La impunidad, al igual que la violencia, es un veneno que debemos extirpar.

One thought on “La muerte en la UASD y la malaria de la violencia

  1. Creí que después del secuestro en la UASD y posterior asesinato del abogado Junior, iban a ser rigurosos con las medidas de seguridad. Si no se sigue haciendo hincapié en esto, se olvida de nuevo. Prevención y no a la impunidad!

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