Todo tiene su final

Por: Lic. Julio Ángel Ledesma presidente de la Corriente Gremial Transparencia Jurídica

​La máxima refranera que reza «todo tiene su final» ha cobrado una vigencia histórica este 12 de marzo de 2026. Tras más de dos años de una parálisis institucional y económica que asfixió las estructuras de nuestro gremio, la abogacía dominicana finalmente divisa un horizonte de estabilidad. Como presidente de la corriente Transparencia Jurídica, y en representación de los cientos de togados que integran nuestras filas, manifestamos nuestro respaldo absoluto a la gestión del presidente del Colegio de Abogados de la República Dominicana (CARD), el Dr. Trajano Potentini.

​La crisis que hoy dejamos atrás no fue un accidente fortuito, sino el resultado de una encarnizada lucha de intereses donde los embargos retentivos, interpuestos por sectores partidarios y fuerzas gremiales opositoras, se convirtieron en armas de asfixia financiera. Esta parálisis no afectaba a una directiva, sino al bienestar de cada abogado y abogada que depende de un gremio funcional, sólido y protector de su clase.

​Sin embargo, el liderazgo se mide en tiempos de tempestad. Gracias a la extraordinaria capacidad de diálogo y la vocación de consenso del Dr. Potentini, los diferentes actores del proceso han logrado deponer actitudes hostiles. Este acuerdo no es una simple tregua; es un compromiso de honor por el bienestar de la abogacía nacional.

​En la trascendental rueda de prensa celebrada este día, con la participación de la Junta Directiva, el Consejo de Expresidentes y las 35 seccionales que integran el Consejo del CARD, hemos anunciado al país el fin de la crisis institucional. El pacto es claro: dejar de lado las diferencias políticas, gremiales y partidarias para luchar unidos como un solo cuerpo al servicio de la clase jurídica.

​Desde Transparencia Jurídica, saludamos este paso hacia la madurez institucional. El llamado del Dr. Potentini a trabajar a unanimidad es la única ruta posible para recuperar el tiempo perdido. Es momento de que la institución vuelva a ser el faro de defensa del derecho y el soporte técnico y humano de sus miembros, sin distinciones de colores ni parcelas.

​Hoy enterramos el conflicto y sembramos la unidad. La crisis ha llegado a su final, pero el trabajo por la dignidad del abogado dominicano apenas comienza su etapa más fructífera.

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