
París.-
Europa sufre su segunda ola de calor en dos meses, con temperaturas que superan los 40 grados Celsius, lo que genera condiciones peligrosas en amplias zonas de un continente, que se calienta más rápidamente.
Francia prohibió el consumo de alcohol en público , España cerró la zona de aficionados del Mundial y el Reino Unido se prepara para batir su récord histórico de temperatura en junio.
El prefecto de policía de París, Patrice Faure, advirtió este jueves que los hospitales de la capital francesa y el área metropolitana están cerca de la «saturación»
Saturación en hospitales
«Estamos llegando a una ‘saturación‘ de los centros hospitalarios«, declaró el prefecto de policía, que destacó que el número de ingresos «no cesa de aumentar».
La autoridad mencionó que se adoptaron diversas medidas de prevención, comenzando por un decreto que prohíbe el consumo de alcohol en París a partir del mediodía del viernes.
¿Por qué no Alcohol?
«El alcohol provoca una mayor necesidad de orinar, lo que lleva a una pérdida de líquidos aún mayor», dice a DW Helmut Seitz, profesor honorario de medicina interna, gastroenterología e investigación sobre el alcohol en la Universidad de Heidelberg. Junto con el líquido, también se eliminan sales: potasio, sodio y magnesio. «Sale más por ahí abajo de lo que te bebes por ahí arriba», comenta Seitz.
Sobrecalentamiento, caída de la tensión arterial e incluso infarto por el alcohol
Según el Instituto Federal de Salud Pública, el alcohol puede llegar a deshidratar tanto, que se produzca muy poco sudor. El cuerpo se sobrecalienta, lo que puede provocar un golpe de calor.
Además, la cerveza fría hace que los vasos sanguíneos se dilaten. Esto hace que baje la presión arterial, lo que provoca mareos y dolores de cabeza. La pérdida de minerales también afecta al corazón, dice Seitz. Podría provocar fibrilación auricular, extrasístoles y arritmias cardíacas. «Esto puede llegar incluso a provocar un infarto».
Calor, deporte y alcohol: mala idea
Ciertos medicamentos, como los antihipertensivos o los que actúan sobre el sistema nervioso central, pueden aumentar aún más el riesgo, dice Seitz. Entre ellos, se incluyen también los somníferos o los tranquilizantes, cuyos efectos sobre el sistema nervioso central se potencian con los del alcohol: aumentan los mareos y el aturdimiento.
Pero beber alcohol en días de calor no es solo un problema para las personas mayores o con enfermedades cardiovasculares previas. Los jóvenes que son activos, hacen mucho deporte y, por ese motivo, sudan mucho, también deberían tener cuidado, advierte Seitz. ¿Y qué hay de esa cerveza después de correr una media maratón o de ganar un partido de fútbol? Desde el punto de vista de la salud, la respuesta del investigador especializado en alcohol es clara: «La verdad es que no se puede hacer nada peor».
