Velarde, the Man

Por Andrés Dauhajre

Julio Velarde fue designado, por un período de 5 años, presidente del Banco Central del Perú (BCP) el 7 de septiembre de 2006 por el presidente Alan García. Los presidentes Humala, Kuczynski, Castillo y Fujimori (Keiko) lo ratificaron en la posición en 2011, 2016, 2021 y 2026, respectivamente. Velarde, un economista con maestría y doctorado en economía de la Universidad de Brown, como presidente del BCP ha lidiado con las crisis políticas de 2016-2021 y de 2021 hasta el presente, crisis que han convertido al Perú en el país que más presidentes ha tenido, diez en total, en los últimos 20 años.

Velarde ha considerado siempre que el Banco Central debe enfocar su política monetaria al control de la inflación. En el período 2006-2025, la inflación anual promedio en Perú ha sido de 3.2%, inferior a la nuestra de 4.7% estimada por el Banco Central de República Dominicana (BCRD). La estabilidad lograda en la tasa de cambio, no tiene precedentes en la región. La tasa de cambio del sol peruano y el dólar que promedió 3.27 soles por dólar en 2006, registró un nivel promedio de 3.57 soles por dólar en 2025. Dada la baja tasa de inflación, muy cercana a la de EE. UU., la tasa de cambio real apenas acumula una apreciación real de 5.4% entre 2006 y 2025. Esa política cambiaria ha permitido a Perú exhibir un déficit promedio en la cuenta corriente de la balanza de pagos de solo 1.3% del PIB en el período 2006-2025, a pesar de que la suma de los ingresos de remesas y turismo, como porcentaje del PIB, apenas promediaron 3.0% en ese período, muy por debajo del 18.1% que alcanzaron el año pasado en República Dominicana.

Dado que la estabilidad macroeconómica existente durante los últimos años en Perú se ha fundamentado en políticas económicas consistentes, el elevado influjo de inversión extranjera directa, equivalente a un promedio de 3.6% del PIB durante el período 2006-2025, casi tres veces el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, ha permitido al BCP aumentar sus reservas de divisas desde US$17,275 millones en 2006 a US$96,490 millones a junio de 2026, equivalente a 28% del PIB, casi tres veces nuestro nivel actual (11.5%).

Debe resaltarse que esa extraordinaria estabilidad cambiaria y considerable acumulación de reservas del BCP ha tenido lugar a pesar de que la Autoridad Monetaria del Perú mantiene un régimen de libre movilidad internacional de capitales que contrasta con el férreo control que mantiene el BCRD. Para muestra basta un botón. En el 2025, el 47.2% de la cartera de inversión de los fondos de pensiones administrados por las cuatro AFP privadas de Perú (Hábitat, Integra, Prima y Profuturo) está invertido en el extranjero. ¿Cuánto tienen invertido las AFP dominicanas en el extranjero para que nuestros trabajadores puedan obtener un mayor rendimiento de sus ahorros capitalizables para su pensión? Cero. ¿Por qué? Nuestro Banco Central no permite a las AFP invertir fuera pues teme que eso genere presión sobre la tasa de cambio y sus reservas internacionales.

Las reservas del BCP no se han construido, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países de la región, con una política agresiva de endeudamiento público externo. El año pasado, según el FMI, la deuda externa del sector público no financiero de Perú, apenas representaba el 12.9% del PIB, la tercera parte de la nuestra (35.6%). Mientras el stock de bonos globales de República Dominicana (US$38,123 millones) representan el 28.1% del PIB, el de Perú (US$30,191 millones), una economía tres veces más grande que la nuestra, equivale a 8.5% del PIB. Mientras en Perú las reservas del BCP son 3.2 veces el stock de bonos globales en circulación de Perú, las reservas del BCRD apenas equivalen a 0.4 veces el stock vigente de nuestros bonos globales.

Algunos podrían responder que, aunque los indicadores de inflación, estabilidad cambiaria, déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, acumulación de reservas, endeudamiento público externo y grado de liberalización de la cuenta de capitales de Perú son extraordinariamente mejores que los nuestros, República Dominicana supera a Perú en materia de crecimiento económico, ingreso per cápita y tasa de empleo. Y tendrían razón. Mientras República Dominicana creció a una tasa anual promedio de 4.9% durante el período 2006-2025, Perú registró un crecimiento de 4.1%. Mientras República Dominicana exhibió una tasa de desempleo promedio durante el período 2006-2025 de 6.0%, Perú registró una tasa de 7.6%. Sin embargo, debemos resaltar una diferencia relevante. Mientras en Perú las Cuentas Nacionales, el crecimiento del PIB real, la inflación y el desempleo son estimados por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que es el organismo central y rector del Sistema Nacional de Estadística, en nuestro país la entidad que estima esas variables es el BCRD, lo que da lugar a un potencial conflicto de interés y erosión de credibilidad de los datos ofrecidos.

En Perú, por ejemplo, el INEI estimó que el PIB nominal en 2025 alcanzó 1,214,044 millones de soles. El nivel de las ventas totales declaradas por las empresas a la Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración Tributaria (SUNAT) alcanzó 2,097,028 millones de soles, arrojando una relación Ventas/PIB de 1.72, un nivel razonable para una economía en la cual, según el INEI, el 70% del empleo es informal. En nuestro caso, el BCRD estimó que el PIB en 2025 alcanzó RD$7,897,551 millones mientras que la DGII publicó que las ventas totales declaradas por las empresas alcanzaron RD$9,229,301 millones, arrojando una relación Ventas/PIB anormalmente baja de 1.17, considerablemente más reducida que la de Perú a pesar de que el BCRD estima que la participación del sector informal en la creación de empleo en el país (54%) es mucho menor que la de Perú. Ese resultado ameritaría una seria y profunda revisión de la estimación del PIB que realiza el BCRD pues, a primera vista, identificaría dos posibles causas, la subdeclaración de las ventas por parte de las empresas a la DGII o la sobreestimación del PIB nominal estimado por el BCRD. Esta posible sobreestimación del PIB impactaría a la baja la tasa de crecimiento publicada y el estimado del PIB per cápita en un país cuyo último censo nacional parece haber dejado de censar a cientos de miles de hogares.

Otro ejemplo que debería motivar a reflexión. Mientras el INEI en Perú estimó que la tasa de desempleo aumentó de 6.1% en diciembre de 2019 a 16.3% en junio de 2020 como consecuencia de la pandemia del Covid-19, el BCRD publicó, y todavía mantiene en su portal, que la tasa de desempleo en nuestro país descendió de 6.0% en el último trimestre de 2019 a 3.4% en el segundo trimestre de 2020, la más baja de nuestra historia, precisamente, en el momento más intenso de la pandemia. En consecuencia, pasar juicio sobre las tres variables (crecimiento del PIB, PIB per cápita y desempleo) en las que superamos a Perú, debería tomar más tiempo y esperar, probablemente, a una revisión profunda de las metodologías de estimación, aparentemente alquimistas, utilizadas por el BCRD.

Cuando en 1942 Keynes escribió su famoso artículo “Newton, the Man” para las Celebraciones del Tricentenario de Newton que se realizarían en Trinity College en 1946, el cual fue leído por su hermano Geoffrey debido al fallecimiento de Keynes tres meses antes, este afirmó que, aunque se percibía a Newton como el primero y más grande de los científicos racionales de la Edad Moderna, este “no fue el primero de la Era de la Razón. Él fue el último de los magos,…” ¿Por qué? Porque Newton veía el universo no a través de la frialdad de la ciencia moderna, sino como un enigma divino por resolver. Tras adquirir los documentos privados de Newton, en una subasta pública realizada por Sotheby’s en julio de 1936, Keynes descubrió que Newton estaba profundamente obsesionado con la alquimia, la teología secreta y las profecías bíblicas, tratando lo oculto como la verdadera obra de su vida.

¿Queremos insinuar que Velarde ha sido un mago o alquimista de la economía que, a pesar de las serias crisis políticas que han sacudido a Perú siendo él presidente del Banco Central, ha logrado acumular indicadores impresionantes que permitieron a Perú alcanzar en 2008 y mantener hasta el día de hoy el grado de inversión? En lo absoluto. Velarde lo que ha hecho es reconocer el valor de las reglas para alcanzar el objetivo de la estabilidad macroeconómica. La fusión de capacidad técnica, la autonomía e independencia derivada de una designación del presidente del BCP por 5 años y la credibilidad generada por la delegación al INEI de los estimados de inflación, crecimiento del PIB y tasa de desempleo, han sido factores claves detrás de la percepción de manejo mágico del BCP realizado por Velarde. En realidad, la magia, la alquimia y las estimaciones secretas residen en otras geografías latinoamericanas, no en la peruana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *